Seniors y Jóvenes: Cuando 1 + 1 = 3

En mi trayectoria laboral, he tenido la fortuna de participar en empresas donde se han presentado simultáneamente tres desafíos adicionales al proyecto principal: la diversidad de disciplinas, nacionalidades y generaciones.
Los dos primeros retos representan en sí mismos un desafío para el aprendizaje convencional. Incorporar diversas áreas de conocimiento y abarcar todas las facetas del proyecto forma parte del primer desafío. Les puedo asegurar la intensidad que se vivía en las reuniones de despliegue de redes telefónicas, con la participación de comerciales, ingenieros en telecomunicaciones, el equipo de construcción y profesionales financieros.

En el mundo de la consultoría he tenido la oportunidad de desarrollar proyectos con una amplia diversidad de nacionalidades. Aunque todos compartiéramos los mismos estudios y conocimientos, el simple hecho de provenir de diferentes culturas y pertenecer a países con distintos niveles de desarrollo, sumado a las barreras del idioma, agregaban una dosis de adrenalina a las reuniones y al trabajo conjunto. A pesar de esto, siempre obtuvimos resultados positivos.
Pero, no cabe duda de que el tercer desafío ha sido el más interesante, el que ha requerido un mayor esfuerzo y, al mismo tiempo, el que me ha brindado mayores satisfacciones. 
Pasar de frases como “en mis tiempos, las cosas eran más difíciles” a comprender que las nuevas generaciones también se enfrentan a dificultades que no siempre son fáciles de resolver, no es tarea sencilla. 
Igual cosa, cuando un profesional más joven nos mira con compasión al pedirle que nos explique su idea o proyecto en un lenguaje sencillo.
Surgen tensiones, gestos de impaciencia e incluso dudas sobre si lograremos alcanzar los objetivos.
Pero es precisamente en ese punto donde la sabiduría y experiencia de los senior debe sumar su conocimiento con la energía y los nuevos enfoques de los jóvenes. 
Combinar ambos enfoques es lo que genera una sinergia poderosa y un resultado que supera las expectativas. 
Abrirnos a escuchar y comprender diferentes perspectivas, aprovechar al máximo el potencial de cada generación.
La colaboración intergeneracional enriquece los proyectos y resultados. También fomenta el crecimiento y desarrollo de cada individuo involucrado. Los seniors transmiten su experiencia y conocimientos adquiridos, al tiempo que aprenden de las nuevas tendencias y tecnologías aportadas por los jóvenes profesionales. 
Es en la colaboración entre seniors y jóvenes donde encontramos un valor agregado que nos impulsa a alcanzar niveles de excelencia superiores.
Es allí donde el 1+ 1 = 3.